Ni duda cabe, la actividad de Community Manager se ha convertido en uno de los eslabones más importantes en las agencias. Bueno, yo los considero como en su momento fueron los Directores Creativos de las agencias de publicidad tradicionales -no por su labor sino por la trascendencia de su cargo-. Claro, con una estructura mental y preparación académica e inclusive cultural totalmente distinta, más parecida a la de un Director de Planeación Estratégica.

Coincido totalmente en que es un trabajo de muy reciente creación -hasta hace dos/tres años no existían y hoy, inundan el mercado laboral: Social Media manager, Content Manager, Social Media Analyst, Social Media Strategist- y que existe mucha controversia (notoria en los requisitos dispares que se solicitan para el puesto en las ofertas de trabajo que las agencias publicamos) sobre cuáles deben ser las funciones de un community y cómo deben ser remuneradas.

Pero no todo lo que deslumbra es oro. Te vas a encontrar que una gran cantidad de las personas que tienen Twitter o Linkedin y que dirán en sus perfiles que son Community Managers. Hago un paréntesis para establecer una diferencia: en realidad TODOS los que tenemos redes sociales somos en esencia Community Managers, pues TODOS generamos contenidos, pero es totalmente distinto hacerlo social que profesionalmente. Y es aquí donde las agencias y las empresas que requieren de estos especialistas, deberán tener mucho cuidado de no caer en el error de contratar personal “patito” para esta área. El Community Manager es nuestra cara reconocible en las redes sociales, el primer y constante vínculo entre el cliente y la marca -el activo más valioso de un anunciante-. ¿Realmente queremos que esta labor, vital en nuestra estrategia de marketing, la realicen becarios o heavy users de las redes sociales o del medio online que sí, pueden actualizar Facebook y Twitter de una empresa, pero sin experiencia en gestión de comunidades, gestión de contenidos, manejo de crisis, redacción, monitorización y análisis de las herramientas que incluyen métricas, KPI y gráficos en los que interprete los datos obtenidos, ofrezca conclusiones y aporte mejoras? Hacerlo puede resultar contraproducente y altamente riesgoso.

Por ahí leí que un Community Manager no es un “hombre orquesta” y que muchas veces nosotros en las agencias exageramos y les pedimos que dominen todo y de todo; estoy de acuerdo con ello, por eso les comparto que en PW Agency implementamos una política que nos ha dado muy buenos resultados. Contratar Community Managers por especialidades, es decir, si tenemos un cliente que vende artículos deportivos en un tienda online; para el manejo de sus redes sociales buscamos un experto conocedor y apasionado en los deportes. Si el cliente fabrica productos para el hogar, seleccionamos a una mujer que le guste cocinar, moda, maquillaje, etc. Obvio, todas estas características ligadas a las de su formación, experiencia, cultura, aptitudes y competencias tecnológicas.

Conclusión

No cualquiera puede ser un Community Manager para trabajar profesionalmente. Ser Community Manager es una labor mucho más complicada y delicada que simplemente actualizar perfiles… y muchas veces tan pesada, que requiere de su intervención las 24 horas de todos los días. Un Community profesional forma parte de un grupo interdisciplinario que maneja estrategias integrales de Social Media y comparte la alta responsabilidad que el cliente nos otorga, de manejar la imagen y el contacto de sus marcas con sus clientes.

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